La primera ocasión que Miguel de Cervantes residió en Valladolid contaba solamente 4 años.
Acompañando a sus padres (Rodrigo Cervantes y Leonor de Cortina) y hermanos, habitó en una casa situada en la entonces denominada Acera de Sancti Spiritus (hoy Paseo de Zorrilla), próxima al monasterio del mismo nombre, situado enfrente del convento del Carmen Calzado y muy alejada del centro de la por entonces villa del Pisuerga.
